Relaciones familiares y sociales

La cocaína, como adicción, puede causar unos trastornos neuronales y cerebrales que pueden afectar al humor, la empatía y la personalidad de quien la consume. Si bien una persona cambia su conducta cuando está bajo sus efectos, puede ser igual o peor si no lo está pero tiene la necesidad de ponerse.

La cocaína reduce negativamente las habilidades sociales de quienes la toman. Se vuelven más agrios, más tozudos, con menos maniobra de racionamiento y en ocasiones, más violentos.

Te altera. Altera el corazón y la tensión, lo que te hace ser más propenso a un ataque de ira o a que una simple discusión acabe en enfrentamiento. Si un familiar está en la fase de abstinencia, se recomienda no someterle a presión ni agobiarle en exceso, pues sería fácil que desencadenara una tensión innecesaria.

Si se cree que algún familiar o amigo puede estar teniendo un problema con la cocaína, hay algunos factores que pueden ser relevantes: Mal humor, hipertensión, fácil subida de tono, distante, obsesivo,…

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